Mi experiencia pasando del papel al iPad para encargos de ilustración

Mi experiencia pasando del papel al iPad para encargos de ilustración

Una noche calurosa de finales de agosto en mi estudio de Valencia, rodeada de bocetos de etiquetas de vino manchados de café, me di cuenta de que algo tenía que cambiar. El cliente acababa de pedir un cambio 'mínimo' en la posición de una parra y eso significaba repetir diez horas de trabajo manual. No es que odiara mis cuadernos, es que mi espalda y mis plazos de entrega ya no aguantaban más el ritmo analógico.

Antes de seguir, un aviso: este sitio se sostiene con enlaces de afiliado. Si decides comprar un curso a través de uno, me llega una comisión que ayuda a mantener el escritorio en marcha, pero a ti te cuesta lo mismo. Solo hablo de formaciones que he terminado o revisado a fondo; si un curso es humo, no lo verás aquí.

El miedo a dejar de ser una 'dibujante de verdad'

Tenía el miedo clásico: ¿seguiré siendo una dibujante de verdad si ahora puedo corregir un error con dos toques de dedo en lugar de usar la cuchilla para raspar el papel? Pasé años acumulando libretas baratas y llenándolas de trazos a lápiz. Dar el salto al iPad no era por capricho tecnológico, sino por pura supervivencia económica. Invertí los ahorros de tres etiquetas de vino en una tableta y busqué algo que me enseñara a usarla sin hacerme perder el tiempo con florituras innecesarias.

Me decidí por el curso Ilustración en Procreate para principiantes - De 0 a 100. Lo elegí porque en el mundillo de los ilustradores en España se habla bastante de él; tiene unos 86 grados de temperatura en Hotmart y una calificación de 4.9 basada en unas 25 reseñas estables de gente que, como yo, no tiene tiempo para perderse en menús infinitos.

Bocetos tradicionales de etiquetas de vino junto a un iPad Pro en un escritorio.

La fricción del cristal y el sol de Valencia

A mediados de noviembre, ya con el iPad en la mesa, me encontré con mi primer problema: la sensación. El sonido rítmico del 'clac-clac' de la punta del Apple Pencil contra el cristal mientras el resto del barrio duerme en la calle Cádiz es algo a lo que cuesta acostumbrarse. No hay grano, no hay resistencia. El curso te lleva de la mano para configurar la presión del lápiz de modo que se parezca un poco más a lo que conoces, pero hay algo que ningún tutorial te advierte: el sol.

Trabajo en un estudio con mucha luz directa del Mediterráneo. Lo que en papel es una gozada, en el iPad es un infierno de reflejos. Aquí es donde la precisión del color se vuelve complicada. He pasado ratos moviendo la mesa solo para ver si el azul que estaba usando para una bodega de Requena era realmente ese azul o un reflejo del cielo de Valencia. Al final, aprendes que en digital el color se gestiona con números y perfiles, no solo con el ojo. El curso me enseñó a configurar el perfil de color CMYK, que es el estándar que me piden en las imprentas locales para que los rojos no salgan marrones al imprimirse.

Reflejo de luz solar en la pantalla de un iPad dificultando la ilustración digital.

Lo que realmente haces dentro del curso 'De 0 a 100'

Si vienes del papel, no quieres saber cómo hacer efectos especiales de ciencia ficción; quieres saber cómo organizar tus herramientas. La estructura del curso me ayudó a organizar mis pinceles digitales como si fueran mis viejos cajones de carboncillo. Esto es lo que haces paso a paso:

Interfaz de Procreate mostrando la organización de capas para un encargo profesional.

El día que el iPad se pagó solo

Después de unas tres semanas de pelearme con la interfaz, me llegó un encargo para una portada de libro. Era una tarde lluviosa de marzo, de esas raras en Valencia. La clienta me pidió cambiar la expresión de un personaje y mover un árbol de fondo. En mis días de papel, eso hubiera significado calcar, re-entintar y volver a escanear. Una tarde entera de trabajo perdida.

Con lo aprendido en el curso, abrí el archivo, seleccioné la capa del personaje, ajusté el trazo con la herramienta de licuar y moví el árbol en cinco minutos. Literalmente. Me quedé mirando la pantalla pensando en todas las horas de sueño que había regalado en la última década por no haber hecho el cambio antes. Ahí entendí que el iPad no me hacía mejor artista, pero me devolvía las tardes libres. Incluso tuve un momento de torpeza absoluta: pasé media hora intentando borrar una mancha en el dibujo antes de darme cuenta de que la mancha estaba en la pantalla física y no en la capa de Procreate. Gajes del oficio.

Ilustradora realizando cambios rápidos en una ilustración digital con el Apple Pencil.

¿Es para ti este cambio?

Si estás empezando y no quieres gastar mucho, quizás Arte Digital desde cero sea suficiente para ver si te gusta el mundillo. Pero si ya vives de esto o pretendes hacerlo, necesitas algo más específico de Procreate. La transición digital es menos sobre el arte y más sobre recuperar el control de tu tiempo como freelance.

Ahora, cuando voy a una reunión con un cliente, siento una extraña ligereza en la espalda al llevar solo una tableta en lugar de mi carpeta A3 de cartón rígido. Sigo echando de menos el olor de la tinta china a veces, pero no echo de menos las correcciones de última hora que me obligaban a cancelar cenas. Si estás harto de repetir trabajos por un error de milímetros, el curso Ilustración en Procreate para principiantes - De 0 a 100 es la inversión más sensata que puedes hacer este mes. No te va a dar el talento que no tengas, pero te va a enseñar a no malgastarlo en tareas mecánicas.

Comparativa de tamaño entre un iPad y una carpeta de dibujo A3 tradicional.

Si te animas a dar el salto, te recomiendo que te pases una semana ojeando los foros de la comunidad del curso antes de volverte loco comprando pinceles extra. La mayoría de lo que necesitas ya está ahí, solo tienes que aprender a configurarlo para que tu mano se sienta como en casa.