
A principios de junio, estaba terminando una etiqueta para una bodega de aquí de Valencia. Había pasado una tarde entera dibujando una vid con un detalle que me tenía contenta, pero cuando llegó el momento de poner el nombre de la variedad de uva, el diseño se cayó a pedazos. Las fuentes que trae Procreate por defecto están bien para un apunte rápido, pero en un cartel profesional huelen a amateur a kilómetros. Me quedé mirando la pantalla y me entró ese monólogo interno recurrente: 'He tardado tres horas en ilustrar esta vid, no voy a dejar que una fuente genérica se cargue el encargo'.
El choque con la realidad tipográfica
Si vienes del mundo del papel o incluso de Photoshop en escritorio, asumes que instalar una fuente es algo que ocurre a nivel de sistema. En el iPad, la cosa cambia. Tras varias revisiones de un cliente que me pedía algo con un aire más 'artesanal' pero legible, me puse a buscar desesperadamente el botón de 'Instalar' dentro de los ajustes de Procreate. No está ahí. Al menos, no de la forma en que uno esperaría.
El problema de la tipografía en Procreate es que la herramienta de texto es potente pero la gestión de archivos es externa. No basta con descargar un archivo .zip de una fundición digital y esperar que aparezca por arte de magia en tu lista de fuentes. Tienes que entender cómo se comunican las carpetas del iPad con el lienzo. Aquella noche, después de pelearme con menús que no llevaban a ninguna parte, comprendí que necesitaba un método que no me hiciera perder el ritmo de dibujo cada vez que el cliente pedía un cambio de fuente.

El flujo de trabajo que no te explican en los ajustes
La primera lección que aprendí es que Procreate prefiere los archivos .otf. Aunque soporta .ttf y .ttc, en el diseño de carteles el formato .otf suele manejar mejor las ligaduras y los caracteres especiales, algo vital cuando quieres que un título no parezca pegado con pegamento de barra sobre tu ilustración. Cuando diseñas para impresión, cada detalle cuenta, especialmente si trabajas a 300 DPI, que es el estándar que siempre uso para que la imprenta no me devuelva el archivo por falta de resolución.
Para que el texto no se vea como un añadido extraño, a veces recurro a trucos que aprendí currándome la técnica, como dominar el rellenar color en Procreate sin dejar bordes blancos, lo que me permite crear máscaras sobre las letras para darles texturas de desgaste. Pero antes de llegar a eso, la fuente tiene que estar dentro de la app. Mi primer intento fue ir archivo por archivo, lo cual es una pérdida de tiempo si el cliente te pide probar cinco estilos diferentes.
Instalando fuentes por el camino rápido (Split View)
Fue en el curso 'de cero a cien' donde vi el truco que me cambió la vida para gestionar el material de trabajo. En lugar de usar el botón de 'Importar' dentro de la herramienta de texto, que te obliga a navegar por carpetas infinitas, lo mejor es usar la pantalla dividida (Split View) del iPad. Recuerdo una tarde lluviosa de agosto en la que tenía que montar un cartel de un festival de jazz y tenía una carpeta con doce variantes de una tipografía clásica.
El proceso es este, y no tiene pérdida:
- Abres Procreate con tu lienzo de cartel ya configurado (no olvides dejar los 3 mm de margen de sangrado si va a ir a imprenta).
- Deslizas hacia arriba desde la parte inferior para sacar el Dock y abres la app de Archivos, arrastrándola a un lado para dividir la pantalla.
- Buscas tu carpeta de fuentes (.otf o .ttf).
- Seleccionas todos los archivos que necesites y, simplemente, los arrastras sobre el lienzo de Procreate.
Siento el tacto rugoso de mi protector de pantalla mate mientras arrastro el archivo .otf desde la esquina derecha del iPad y veo cómo aparece un pequeño icono de '+' verde. Es instantáneo. Al soltar, Procreate las absorbe y ya las tienes disponibles en el menú de edición de texto. Es mucho más orgánico que andar buscando en menús de importación que parecen diseñados para archivos individuales.

Jerarquía y pesos: el truco del cartel profesional
Una vez que tienes las fuentes dentro, el error de novato es usar solo una. Un buen diseño gráfico de cartel necesita jerarquía. Después de un par de semanas probando pinceles y tipos de letra para un encargo de un festival cultural, me di cuenta de que no basta con instalar 'la fuente'. Tienes que instalar todas sus variantes: la Bold para el titular, la Light para los créditos al pie y quizás una Italic para las fechas.
Procreate agrupa estas variantes bajo el nombre de la familia tipográfica, lo cual ayuda a mantener el orden. Pero ojo, aquí viene mi advertencia de 'vendedora de vino' que conoce el género: no te vuelvas loca. Mi ángulo con esto es claro: instalar demasiadas fuentes personalizadas en Procreate ralentiza drásticamente el rendimiento del lienzo. He visto iPads Pro de última generación quedarse colgados al intentar abrir el menú de texto porque el ilustrador había volcado tres mil fuentes de una web gratuita.

El peligro oculto: por qué no deberías instalar todo tu catálogo
Cada fuente que instalas se queda viviendo dentro de la base de datos de la aplicación, no en el sistema iOS. Esto significa que si desinstalas Procreate sin hacer copia de seguridad, pierdes tus fuentes. Pero lo más importante para el día a día es que Procreate tiene que renderizar esas previas cada vez que tocas la herramienta de texto. Si tienes demasiadas, notarás un lag molesto entre que tocas la pantalla y aparece el cursor.
Lo que yo hago ahora es importar solo lo que el 'brief' me pide para esa semana. Si el proyecto se acaba, y sé que no voy a volver a usar esa fuente gótica tan específica, la borro. Mantener la casa limpia es fundamental si no quieres que el iPad empiece a quejarse cuando el lienzo tiene muchas capas o estás usando pinceles complejos. De hecho, suelo ser muy estricta con esto, igual que cuando aprendí cómo organizar la galería de Procreate tras meses de trabajos profesionales; el orden fuera del lienzo es tan importante como el orden dentro de él.

Ajustes finales para que el texto parezca 'dibujado'
Para que el cartel no parezca un dibujo con un texto de ordenador encima, siempre juego con el kerning (el espacio entre letras) y el tracking. Procreate permite ajustar esto de forma bastante intuitiva en el panel de atributos de texto. A veces, para darle el toque final, rasterizo la capa de texto (una vez que estoy segura de que no hay erratas, que esa es otra) y le aplico un poco de ruido o uso el pincel de manchas para integrar los bordes con el fondo.
Al final, aquel cartel de la bodega quedó impecable. La tipografía parecía integrada en el trazo de la vid, no como un pegote de última hora. Mandé el tutorial rápido a mi grupo de WhatsApp de ilustradores porque todos estaban peleándose con el mismo problema. Si estás buscando mejorar en esto de forma más estructurada, echa un ojo a los mejores cursos de Procreate para ilustradores según mi experiencia, que es donde yo terminé de pulir estos flujos de trabajo que te ahorran disgustos con los clientes.

Instalar fuentes es un paso técnico, sí, pero es el que separa una ilustración bonita de un cartel que funciona en la calle. No dejes que las opciones por defecto limiten lo que puedes entregar en un encargo profesional. Solo recuerda: importa con cabeza, diseña a 300 DPI y mantén tu biblioteca limpia.